Mi sangre sin aliento de poesía
fueron vuelos, cantos y voz, un sueño,
fue la pluma y su dividido espíritu:
la creación de los muertos olvidados.
Cantaron así;
viví la mañana de otros, ausente,
y nunca murieron;
mío, pensaba lo ajeno: vivía.
Escribí,
calcaba poemas,
repetía;
robaba sus versos.
Confusión
con su alma.
Son mis versos
un sueño y
nada.
©Iván Rivas.
2011.