Cuando aprendas a ver con los ojos que te muestran la realidad,
tu realidad;
sin utilizar el par de esferas de cristal que carga tu cuerpo,
que solo limitan tu percepción de lo que quizás,
pueda ser algo maravilloso;
será el momento de abandonar el mundo hecho para sobrevivir,
y comiences a habitar
la realidad de un mundo sin realidad
contemplando
los limites infinitos
que te permitan ver esos ojos que te muestran
aquel lugar
que comienza
donde tu terminas.